What if, If only, If this goes on
ART PER AL CANVI

Exposición comisariada por Aina Pomar Cloquell
07/09-22/10/2023

Erola Arcalis, Mar Guerrero, Xim Llompart, Trevor Lloyd-Morgan, Florence de L’Olivier, Jazmin Luna, Magdalena Puigserver

Photo credit: Simona Aru

Castellano

¿Cómo se construye una historia de ciencia ficción?

Desde la cultura popular probablemente recurriríamos al espacio exterior, a galaxias y planetas y a los viajes interplanetarios (y tal vez temporales) para empezar a responder a esta pregunta. En una vertiente más literaria e histórica, el imaginario de la ciencia ficción suele orbitar en torno a un futuro más o menos distante, a veces utópico, a otras distópico, pero a menudo post-apocalíptico.

Octavia E. Butler mencionó en varias ocasiones que sus novelas podrían ser fábulas moralizadoras, narraciones sobre qué podría ocurrir en un futuro si seguimos habitando el mundo tal y como lo hacemos ahora. A ella y a autores como Isaac Asimov o Robert A. Heinlein se les ha atribuido la categorización de las historias de ciencia ficción en tres posibles temáticas: “What if, If only, If this goes on”.
Aunque esta perspectiva coloca al género con la mirada dirigida al futuro, es desde el presente donde se observa y mide el contexto para reaccionar a través de ficciones. En una entrevista para la BBC, JG Ballard respondía al planteamiento sobre qué es un escritor
de ciencia ficción, identificándolo como “alguien que responde a un determinado conjunto de cambios a su alrededor, y creo que son el tipo de cambios de los que yo hablo, no todos temibles. La ciencia nos ha traído una enorme cornucopia de posibilidades, entusiasmos, intereses y, al mismo tiempo, nos ha traído peligros potenciales. Mi trabajo consiste en responder al mundo en el que vivo y considero que la ciencia y la tecnología son los factores transformadores” (Fragmento de la entrevista de Mavis Nicholson’s a J.G. Ballard, Good Afternoon [07/04/77] (1977), Thames Television).

Sea con naves espaciales, invasiones extraterrestres, nuevas perspectivas de género interplanetarias, inundaciones devastadoras o éticas cibernéticas, parece que la ciencia ficción encuentra el marco de existencia en la temporalidad y en nuestra relación con el entorno inmediato. Al fin y al cabo, prácticamente todos los autores de este género conducen un análisis sobre cómo los humanos nos relacionamos con el mundo y con las herramientas que tenemos para mediar con este, ya sea a través de la tecnología, la ética, la ciencia o la política. Herramientas adquiridas en el pasado, usadas en el presente y con potencial para afectar al futuro.

Temporalidades diversas y el trabajo con los grandes elementos que conforman la vida en la Tierra tal y como la conocemos confluyen en Studio Weil. Las artistas finalistas del ‘Premio Barbara H Weil 2023. Art per al Canvi’ plantean diferentes relaciones temporales con la luz, el agua, la tierra, el aire, la vegetación, la vida animal, ofreciendo múltiples posibilidades para desarrollar una historia de ciencia ficción.

Trevor Lloyd-Morgan se centra en su espacio inmediato, en los elementos que se encuentran en su entorno en el momento presente. Los olivos que rodean su estudio en la Serra de Tramuntana son observadores centenarios de la vida en este archipiélago. Mirando arriba hacia las montañas más altas y abajo hacia el mar, encapsulan el tiempo.

Hay un cierto vínculo con lo que Florence de l’Olivier describe como anhelo ancestral a la hora de identificar una intención que acompañe a su proyecto Boden. La relación poco probable entre el diseño de moda, Eladio Carrión & Bad Bunny, la fabricación de bio-plástico y la materialidad del suelo se encuentran en esta danza entre cuerpo y objetos encontrados que conforman una oda al arraigo con la tierra (Tierra).

Una forma de estar presente y conectando a la vez con el pasado de la que nos hace partícipes Jazmin Luna. La intención final de la artista es poner en pausa la mirada y el tiempo del espectador, invitarle a detenerse ante las pinturas y observarlas de forma sensorial. El agua que llena la obra casi monumental La Platja dels Morts parece desbordar los límites del formato, de forma intencionada.

En la obra de estas tres artistas encontramos un vínculo con elementos arraigados al pasado, que de algún modo nos trascienden. En una narrativa ficcionada seguirían las huellas de autoras con una vertiente antropológica como Ursula K. Leguin, Michael Bishop o Chad Oliver, con cierta conexión con elementos ancestrales y una profundización en relaciones intergeneracionales.

El diálogo entre las generaciones pasadas y las presentes se manifiesta de forma directa e indirecta en la exposición a través de diversas obras, dejando la puerta abierta a potenciales conversaciones sobre cómo las generaciones futuras afrontarán las consecuencias del cambio climático. Jazmin Luna presenta también el tríptico Figueres 3, que conecta de nuevo con la tierra, un homenaje a los abuelos de la artista a través de finas líneas sobre seda.

Por su parte, Erola Arcalís revisita el huerto de su bisabuelo en la obra Sa Tanca, examinando de forma curiosa la vegetación que convive con los objetos recolectados hace décadas. ¿Qué puede desvelarnos la arqueología poética de este espacio detenido en el tiempo? El filme apunta a una reflexión sobre cómo podemos interpretar el pasado desde el presente, y en esta línea nos lleva a preguntarnos qué vestigios de nuestro presente trascenderán nuestro futuro, ¿cuáles serán las ruinas de otro tiempo?

Multiplicidad de tiempo y espacios conviven en las obras de Mar Guerrero, Xim Llompart y Magdalena Puigserver. Esta última artista plantea una narrativa del desastre desde una estética desligada precisamente de la catástrofe. En un símil literario, podríamos decir que la obra se ubica en el género del clima-ficción (cli-fi), evidenciando de forma cándida y acelerada la problemática del calentamiento global. La naturaleza efímera de la vela da forma al hueso polar como víctima visible del deshielo de los polos.

La obra Las nubes de Venus de Xim Llompart imagina los cambios lumínicos que podría sufrir la Tierra a raíz de cambios atmosféricos causados por el cambio climático. Según algunos científicos, la luz que experimentamos actualmente no es la misma en la que vivirán las generaciones futuras, ya que puede ir progresivamente pareciéndose a la que se ve hoy en día en Venus.

Para concluir el viaje planetario, Mar Guerrero presenta el filme Desde Marte, que indaga en el pasado, presente y futuro del agua a través de una narrativa multitemporal con el desierto de Atacama como escenario principal. La combinación de documental y ficción del filme, influenciada por la novela de ciencia ficción temprana Desde Jupiter, de Francisco Miralles, es también palpable en Un viaje eterno. La obra escultórica relaciona la manipulación genética con la evolución natural del perro, aportando una reflexión sobre la obsolescencia de los recursos y su reciclaje, influenciada por la lectura de Donna Haraway y The Voices of time de JG Ballard.

La exposición, por tanto, propone varios recorridos que se entrelazan unos con otros. El espectador, como agente de cambio, aporta su propia lectura y subjetividades a lo que interpretamos como ‘Arte para el Cambio’. Por otra parte, existe la lectura cruzada por las diferentes temporalidades, un juego de tiempo y perspectivas que miran al futuro. Tal vez la opción más estimulante es la de entrar en la exposición con la intención de crear una historia de ciencia ficción propia. Y como trasfondo, siempre queda la opción de dialogar con las obras planteándose: What if, If only, If this goes on.

Catalán

Com es construeix una història de ciència-ficció?

Des de la cultura popular probablement recorreríem a l’espai exterior, a les galàxies i els planetes i als viatges interplanetaris (i tal vegada temporals) per a començar a respondre a aquesta pregunta. Dins un vessant més literari i històric l’imaginari de la ciència-ficció sol orbitar entorn d’un futur més o menys distant, a vegades utòpic, a altres distòpic, però sovint postapocalíptic.

Octavia E. Butler va mencionar en diverses ocasions que les seves novel·les podrien ser faules moralitzadores, narracions sobre què podria passar en un futur si continuem habitant el món tal com ho feim ara. A ella i a autors com Isaac Asimov o Robert A. Heinlein se’ls ha atribuït la categorització de les històries de ciència-ficció en tres possibles temàtiques: “What if, If only, If this goes on”.

Tot i que aquesta perspectiva col·loca el gènere amb la mirada dirigida al futur, és des del present on s’observa i mesura el context per reaccionar-hi a través de ficcions. En una entrevista per a la BBC JG Ballard responia al plantejament sobre què és un escriptor de ciència-ficció identificant-lo com “algú que respon a un determinat conjunt de canvis al seu voltant, i crec que són el tipus de canvis dels quals jo parlo, no tots temibles. La ciència ens ha portat una enorme cornucòpia de possibilitats, entusiasmes, interessos i, al mateix temps, ens ha portat perills potencials. El meu treball consisteix a respondre al món en el qual visc i considero que la ciència i la tecnologia són els factors transformadors” (Fragment de l’entrevista de Mavis Nicholson’s a J.G. Ballard, Good Afternoon [07/04/77] (1977), Thames Television).

Sigui amb naus espacials, invasions extraterrestres, noves perspectives de gènere interplanetàries, inundacions devastadores o ètiques cibernètiques, sembla que la ciència-ficció troba el seu marc d’existència en la temporalitat i en la nostra relació amb l’entorn immediat. Al cap i a la fi, pràcticament tots els autors d’aquest gènere condueixen una anàlisi sobre com els humans ens relacionam amb el món i amb les eines que tenim per mediar amb aquest, ja sigui a través de la tecnologia, l’ètica, la ciència o la política. Eines adquirides en el passat, usades en el present i amb potencial per afectar el futur.

Temporalitats diverses i el treball amb els grans elements que conformen la vida a la Terra tal com la coneixem conflueixen a Studio Weil. Les artistes finalistes del ‘Premi Barbara H Weil 2023. Art per al Canvi’ plantegen diferents relacions temporals amb la llum, l’aigua, la terra, l’aire, la vegetació, la vida animal, oferint múltiples possibilitats per a desenvolupar una història de ciència-ficció.

Trevor Lloyd-Morgan se centra en el seu espai immediat, en els elements que es troben en el seu entorn en el moment present. Les oliveres que enrevolten el seu estudi a la Serra de Tramuntana són observadores centenàries de la vida en aquest arxipèlag. Mirant amunt cap als puigs més alts i a baix cap a la mar, encapsulen el temps.

Hi ha un cert lligam amb el que Florence de l’Olivier descriu com anhel ancestral a l’hora d’identificar una intenció que acompanyi el seu projecte Boden. La relació poc probable entre el disseny de moda, Eladio Carrión & Bad Bunny, la fabricació de bioplàstic i la materialitat del sòl es troben en aquesta dansa entre cos i objectes trobats que conformen una oda a l’arrelament amb la terra (Terra).

Una manera d’estar present i connectant a la vegada amb el passat de la que ens fa partícips Jazmin Luna. La intenció final de l’artista és posar en pausa la mirada i el temps de l’espectador, convidar-lo a aturar-se davant les pintures i observar-les de manera sensorial. L’aigua que omple l’obra gairebé monumental La Platja dels Morts sembla desbordar els límits del format, d’una manera intencionada.

En l’obra d’aquestes tres artistes trobam un lligam amb elements arrelats al passat, que d’alguna manera ens transcendeixen. En una narrativa ficcionada seguirien les petjades d’autores amb un vessant antropològic com Ursula K. Leguin, Michael Bishop o Chad Oliver, amb una certa connexió amb elements ancestrals i un aprofundiment en relacions intergeneracionals.

El diàleg entre les generacions passades i les presents es manifesta de manera directa i indirecta en l’exposició a través de diverses obres, deixant la porta oberta a potencials converses sobre com les generacions futures afrontaran les conseqüències del canvi climàtic. Jazmin Luna també presenta el tríptic Figueres 3, que connecta de nou amb la terra, un homenatge als avis de l’artista a través de fines línies sobre seda.

Per la seva banda, Erola Arcalís revisita l’hort del seu besavi a l’obra Sa Tanca, examinant de manera curiosa la vegetació que conviu amb els objectes recol·lectats fa dècades. Què ens pot desvelar l’arqueologia poètica d’aquest espai detingut en el temps? El film apunta a una reflexió sobre com podem interpretar el passat des del present, i en aquesta línia ens porta a demanar-nos quins vestigis del nostre present transcendiran el nostre futur, quines seran les runes d’un altre temps?

desastre des d’una estètica deslligada precisament de la catàstrofe. En un símil literari, podríem dir que l’obra s’ubica dins el gènere del clima-ficció (cli-fi), evidenciant de forma càndida i accelerada la problemàtica de l’escalfament global. La naturalesa efímera de l’espelma dóna forma a l’os polar com a víctima visible del desglaç dels pols.

L’obra Las nubes de Venus de Xim Llompart imagina els canvis lumínics que podria patir la Terra arran de canvis atmosfèrics causats pel canvi climàtic. Segons alguns científics, la llum que experimentam actualment no és la mateixa en la qual viuran les generacions futures, ja que pot anar progressivament assemblant- se a la que es veu avui dia a Venus.

Per concloure el viatge planetari, Mar Guerrero presenta el film Desde Marte, que indaga en el passat, present i futur de l’aigua a través d’una narrativa multitemporal amb el desert d’Atacama com escenari principal. La combinació de documental i ficció del film, influenciada per la novel·la de ciència-ficció primerenca Desde Jupiter, de Francisco Miralles, és també palpable a Un viaje eterno. L’obra escultòrica relaciona la manipulació genètica amb l’evolució natural del ca, i aporta una reflexió sobre l’obsolescència dels recursos i el reciclatge d’aquests, influenciada per la lectura de Donna Haraway i The Voices of time de JG Ballard.

L’exposició, per tant, proposa diversos recorreguts que s’entrellacen els uns mab els altres. L’espectador, com a agent de canvi, aporta la seva pròpia lectura i subjectivitats al que interpretam com ‘Art per al Canvi’. D’altra banda, hi ha la lectura creuada per les diferents temporalitats, un joc de temps i perspectives que miren al futur. Tal vegada l’opció més estimulant és la d’entrar a l’exposició amb la intenció de crear una història de ciència-ficció pròpia. I com a rerefons, sempre resta l’opció de dialogar amb les obres plantejant-se: What if, If only, If this goes on.