Rafa Forteza. La fuerza de la forma en movimiento

Studio Weil presenta una exposición del artista multidisciplinar Rafa Forteza (Palma de Mallorca, 1955), cuyo trabajo dialoga de un modo interesante con el espacio, pero también con la obra de Barbara Weil, la artista que le da nombre. Y es que la obra de Forteza presenta una actitud explosivamente creativa, entendiendo esto desde la vertiente más radical: se trata de un trabajo que se concibe como el instrumento de la creatividad y de la experimentación con los procesos y resultados estéticos como objetivos en sí mismos.

Con una formación inicial como arquitecto y, posteriormente, en Bellas Artes, Rafa Forteza ha ido desarrollando un estilo basado en la plena autonomía plástica de la obra, otorgando a cada pieza la dignidad necesaria para que desprenda cierta fascinación. El suyo no es un trabajo introspectivo sino explosivo, centrífugo, ya que no concentra sentido: atrae la mirada por un efecto hipnótico de expansión visual desde sí misma. 

La fuerza luminosa y dinámica de los colores y las pinceladas, que construyen composiciones como si estas nacieran o brotasen, llena los cuadros con un fuerte contraste entre fondo y forma. A menudo, estos se funden y se vuelven indistinguibles debido a la paradójica abundancia de elementos, teniendo en cuenta el minimalismo en los recursos visuales primarios. En las piezas en volumen, también se difumina la línea que separa obra de soporte, ya sea porque la obra invade su soporte como porque este directamente no existe y es su propio cuerpo el que la aguanta. En conjunto, las obras se expanden más allá de ellas mismas para que vibren, contienen una energía que parece esconderse tras la linealidad y el detalle descriptivo de las formas. La obra se convierte así, en manos de Rafa Forteza, en una carcasa fluida que invita al movimiento de la mirada, que desprende la sensación de la emergencia inminente de algo que se encuentra recluido, listo para salir. Quizás es la propia energía creativa que las ha hecho posibles, la que ha liberado el artista para que se exprese a través de ella en todas sus vertientes y sobre los diversos soportes que conoce y de que dispone. Una cosa es clara: la mirada no puede dejar de escrutarla, de perseguirla por todos los rincones, intentando romper el velo plástico que irradia su movimiento profundo.

Alexandre Roa Casellas